miércoles, 9 de diciembre de 2015

10.7- La ilustración en España

10.7- La ilustración en España
La limitada confianza en la razón característica del pensamiento ilustrado francés, con el acento puesto en la educación y el conocimiento como base de la felicidad y el progreso, se introdujeron en España las ideas ilustradas con lentitud y dificultad por la ausencia de una clase media poderosa y por la oposición de la iglesia. Precedidos por Feijoo, que en el Teatro Crítico Universal inicia la crítica de las supersticiones, en la 2ª mitad del S.XVIII surge un grupo de pensadores como Jovellanos, Floridablanca, Campomanes, Olavide y otros que, desde diversos campos, se interesan por la educación y las ideas de progreso. Entre la ignorancia de las clases populares y la indiferencia y hostilidad de gran parte de la aristocracia, de la Iglesia y de las universidades, plantearon la necesidad de impulsar la educación para sacar al país de su atraso. El interés por la ciencia y las enseñanzas de carácter práctico, llevó a la creación de academias y de nuevos centros de investigación. El mejor ejemplo en Madrid, el eje formado por el observatorio astronómico, el jardín botánico y el museo de ciencias naturales, convertido más tarde en el museo del Prado. En economía, Campomanes, con el tratado de regalía de amortización y Jovellanos con el “informe sobre la ley agraria” defendieron la desamortización de los bienes de la Iglesia, la limitación de los privilegios de la Mesta y la liberalización de la agricultura.

10.6- La España del S.XVIII: la política borbónica en América

10.6- La España del S.XVIII: la política borbónica en América
La nueva dinastía de los Borbones impuso cambios administrativos en América, principalmente orientados a mejorar el rendimiento económico. El Consejo de Indias perdió influencia en favor de las decretarías de despacho.  A los 2 virreinatos existentes se agregaron los de Nueva Granada y más adelante, el de Río de la Plata. El control de América seguía siendo para la monarquía una importante fuente de ingresos, aunque la incapacidad de la industria castellana para abastecer la demanda americana había puesto en manos extranjeras gran parte de la actividad comercial. El monopolio comercial ostentado por los puertos de Sevilla y Cádiz más adelante y el sistema de flotas, imponían trabas al comercio. Se intentaron corregir estas dificultades, primero con la creación de compañías comerciales, como la Campaña Guipuzcoana de Caracas, a las que se otorgaban ciertos privilegios y monopolios sobre determinadas actividades o regiones. Más adelante, con la liberalización de comercio en 1778, se decretó la libertad de todos los puertos para comerciar con América, poniendo fin al monopolio Gaditano, lo que estimuló la industria catalana, cuya producción pudo exportarse directamente desde el puerto de Barcelona.

10.5- La España del S.XVIII: evolución de la política exterior

10.5- La España del S.XVIII: evolución de la política exterior
Los tratados de Utrecht privaban a la monarquía hispánica de sus posesiones en Europa, con la consiguiente pérdida de poder político. Sin embargo, el matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio, que ambicionaba el trono de Parma para su primogénito, llevó a una política expansionista contraria a la paz de Utrecht. En 1717, España invade Cerdeña y un año después, Sicilia. El imperio Alemán, Holanda, Reino Unido y Francia formaron la cuádruple alianza contra España, inmediatamente derrotada (1719). Los acuerdos posteriores implicaron la renuncia de Cerdeña y Sicilia, a cambio de garantizar la herencia del ducado de Parma a los hijos de Felipe V. En adelante, la política exterior en España estuvo orientada a los acuerdos con Francia mediante los Pactos de Familia. Tras el primero de ellos (1733), el futuro Carlos III fue entronizado rey de Nápoles. La llegada de Fernando VI al trono supuso una etapa de neutralidad, pero con Carlos III se retornó a los Pactos de Familia. España entró al final de la guerra de los 7 años, que supuso la pérdida de Florida, a favor de Reino Unido. A cambio Francia compensó a España con Luisiana. La guerra de independencia de EEUU, permitió a Francia y España desquitarse frente a Inglaterra, ofreciendo su apoyo a los independentistas. En el contexto de esa guerra, España recuperó Menorca y Florida. Las relaciones amistosas con Francia concluyeron con el estallido de la revolución francesa (1789). Tras la ejecución de Luis XVI, España se unió a la coalición monárquica contra la revolución, pero tras la derrota de la coalición, Godoy recuperó la alianza militar contra la Francia napoleónica.

10.4- La práctica del despotismo ilustrado: Carlos III

10.4- La práctica del despotismo ilustrado: Carlos III
Antes de reinar en España, había sido rey de Nápoles. Es el máximo representante del despotismo ilustrado en nuestro país, es decir, de la aplicación de las ideas ilustradas de bienestar y progreso sin discutir el poder absoluto de los monarcas. En los primeros años de su reinado, estalló en Madrid un motín popular: el motín de Esquilache, en el que se dieron cita el descontento de algunos sectores ante las primeras reformas, la presencia de ministros extranjeros y la carestía de los alimentos. Vencidas las primeras resistencias, el monarca pudo llevar adelante su programa reformista, con ayuda de algunos ministros como el Conde de Aranda, que decretó la expulsión de los jesuitas. De este modo, se imponía la política regalista de sometimiento de la Iglesia al rey. En los temas económico y social, se aprobaron medidas que buscaban eliminar trabas a la actividad económica y comercial: 
-Decreto por el que se declaran honestas todas las profesiones.
-Supresión de fronteras interiores y del monopolio del puerto de Cádiz para el comercio con Sevilla.
-Impulso a las fábricas reales de productos de lujo.
-Imposición de aranceles para proteger a la industria nacional.
-Reforma educativa, en especial la dedicada a los oficios.

-Creación de las sociedades económicas de amigos del país.

10.3- La España del S.XVIII: reformas en la organización del estado. La monarquía centralista

10.3- La España del S.XVIII: reformas en la organización del estado. La monarquía centralista
El absolutismo monárquico suponía que el rey era la encarnación del estado y de él emanaban las instituciones. En España, los decretos de Nueva Planta significaron la eliminación de instituciones que, como las cortes de Aragón o la Generalitat de Cataluña, implicaban una limitación efectiva del poder real. Las cortes de los diferentes reinos quedaron integradas en las cortes de Castilla, que únicamente se reunían para jurar al heredero. También el consejo de Aragón se integró en el de Castilla, cuyas funciones quedaron reducidas a las meramente consultivas. El rey se ayudaba en su gobierno por los secretarios de estado, equivalentes a los actuales ministros. Su nombramiento depende del rey, quien también les puede cesar libremente. Se suprimieron los virreinatos (excepto los de América) y el territorio quedó organizado en demarcaciones provinciales, al frente de las que se situaban capitanes generales con funciones militares, administrativas y judiciales. Para el gobierno de las ciudades se generalizó la figura del corregidor. A ello se sumaron los intendentes, de inspiración francesa, que eran funcionarios con amplios poderes administrativos. 

10.2- La España del S.XVIII: Cambio dinástico. Los primeros Borbones

10.2- La España del S.XVIII: Cambio dinástico. Los primeros Borbones
Al instalarse en el trono Español los borbones, implantaron el modelo absolutista francés. El primero de los Borbones, aprovechó el apoyo de la corona de Aragón al archiduque Carlos para centralizar la administración y unificar las leyes mediante los decretos de Nueva Planta (Valencia y Aragón 1707, Mallorca 1715 y Cataluña 1716). Por ellos, se suprimían las cortes e instituciones propias de los antiguos reinos de la corona de Aragón y se imponía en ellos la organización de Castilla. El derecho de conquista fue aprovechado también para reorganizar la hacienda. En este caso, sin embargo, en lugar del complejo sistema impositivo castellano, se impuso a los territorios de la corona de Aragón una cantidad fija a repartir proporcionalmente entre la población (catastro en Cataluña). Las pérdidas territoriales en Europa liberaron momentáneamente a la monarquía de intervenir en los conflictos Europeos. Sin embargo, las ambiciones de Isabel Farnesio, segunda esposa de Felipe V, para asegurar los tronos de Nápoles y Parma, llevaron al incumplimiento de los tratados de Utrecht. La firma de los Pactos de Familia permitirá a Isabel conseguir sus objetivos. Fernando VI, ayudado por sus ministros (Carvajal y Ensenada) puso empeño en reformar la economía y reconstruir la flota para asegurarse el control y comercio con América.

10.1- La España del S.XVIII: guerra de sucesión y sistema de Utrecht

10.1- La España del S.XVIII: guerra de sucesión y sistema de Utrecht
Al morir Carlos III sin hijos, dejó como heredero a Felipe de Anjou (Borbón), nieto de Luis XIV de Francia. Ante el temor a la unión, los reinos de España y Francia, Inglaterra, las provincias unidas de los Países Bajos y los Habsburgo, formaron una alianza anti borbónica en apoyo de las pretensiones del archiduque Carlos, hijo del emperador de Alemania. Carlos encontró también apoyos dentro de España en la corona de Aragón, y en algunos sectores de la alta nobleza y el clero, temerosos del modelo absolutista francés. Se inició así una guerra civil (guerra de sucesión) a la vez que un conflicto internacional. La derrota del archiduque en Almansa en 1707 y la posterior muerte del emperador Leopoldo que lleva al trono al archiduque Carlos, conducen a la firma de la paz de Utrecht (1713), por la cual las potencias reconocían a Felipe V como rey de España, renunciando al trono de Francia. Además, Inglaterra recibía Gibraltar, Menorca, y derechos comerciales con América; las posesiones italianas, junto con Flandes y Luxemburgo, pasaron a los Habsburgo y la colonia de sacramento se entregó a Portugal. El tratado de Utrecht no puso fin a la guerra en la península donde resistían Cataluña y Mallorca. Tras varios meses de asedio, el 11 de septiembre de 1714, Barcelona fue ocupada por las tropas de Felipe V.